5 oros, 1 plata y 1 bronce son los escalofriantes resultados de una esquiadora de élite, Martina Pineda, alumna de 6º EP.

A todos estos éxitos hay que sumarle que ha sido la única esquiadora de todo el Pirineo clasificada para la final en el Campeonato de Francia que se celebró el pasado mes de marzo en la estación de Megève, en los Alpes. El próximo curso nos dejará durante unos meses para competir a nivel internacional representando a Francia, de la que es 8ª en el ranking de su categoría.

Martina tiene un sueño, y es competir en las próximas Olimpiadas de Tokio 2020. Sabe que supone un gran esfuerzo y va a luchar por conseguirlo. El inestimable apoyo de sus padres, el respaldo del colegio, el aliento de sus amigas cuando se viene abajo y su afán por el trabajo bien hecho le ayudará en este camino. Tiene los pies en la tierra y el esquí es su pasión.

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Martina, ¿Cuándo te pusiste unos esquís por primera vez?

A los tres años me llevaron mis padres a esquiar por primera vez y no me gustó nada, fue a los cuatro años cuando repetí y me encantó.

 

 

¿De dónde viene esa pasión por el esquí?

Viene de mi padre, que le encanta la montaña, entonces pensó que el esquí era un deporte que se podía hacer en familia y así pasar más tiempo juntos.

 

¿Cuándo fue el salto a la competición?

En 2015 hice una carrera en Alto Campoo para probar y la gané, fue entonces cuando supe que quería competir. Pero como el campeonato fue en España y yo estoy federada en Francia no me contaron esos puntos. Más tarde, una profesora de esquí, me veía esquiar y me ofreció formar parte del Ski Club La Mongie y acepté. Aunque no dejan formar parte del club a esquiadoras no francesas, pasé unas pruebas y me cogieron.

 

He visto tu vertiginoso horario de entrenamiento previo a una competición ¿Cómo te organizas para compaginar el deporte y los estudios?

Ese horario lo realizo dos veces al año de hecho, la semana que viene me voy a Los Alpes y pasaré ahí el verano y más adelante vuelvo en octubre. Es muy duro e intenso. En los estudios me ayudan mis amigas que me mandan los deberes y lo que han visto en clase y yo voy trabajando en mis ratos libres.

¿Después de lograr tantas medallas y triunfos, le das el mismo valor a todos tus éxitos?

No, por ejemplo en el campeonato de Francia no hice muy buenos tiempos comparado con los que hacía en los Pirineos pero me quedé muy contenta porque gané bastantes carreras y ese campeonato era el más importante en el que he participado hasta ahora.
Y las derrotas… ¿Pesan mucho? ¿Cuánto duran tus enfados? se rie… Los enfados no me duran mucho. Pero sí que me pesan las derrotas porque entreno mucho y me da mucha rabia que ese esfuerzo al bajar no se vea recompensando. Pero lo afronto bien, pensando que en la próxima carrera voy a darlo todo y voy a ganar.

 

Me imagino que habrá días que te cueste más ponerte los esquís y lanzarte a la montaña ¿de dónde sacas la fuerza?

Sé que el esquí es mi deporte favorito y que voy a hacer lo que más me gusta. Es como un milagro que pueda hacer esto y estar a este nivel. Y también pienso en el esfuerzo que hacen mis padres para que yo llegue hasta aquí y no me lo pienso dos veces.

¿Crees que el resultado de tu éxito está en tu cabeza o en tu propio cuerpo? Es una combinación de las dos cosas pero mi cabeza me dice “puedo hacerlo” y lo hago. ¿Eres muy exigente contigo misma? Sí bastante, sobre todo en los entrenamientos ya que son un camino hacia la carrera final. Además cuido mucho la alimentación, me cuesta mucho porque me gusta todo pero hay cosas que no puedo tomar como chuches, refrescos, ni comida rápida…

 

¿Cómo te imaginas tu sueño olímpico? (Se le ilumina la cara) Ufffff, bajando una pista a tope y ganando el oro. Con mis padres abajo esperándome.

 

¿Qué les dirías a niñas de tu edad que empiezan a despuntar en un deporte pero les cuesta dejar a un lado otras obligaciones, tiempo libre, familia…?

Que si tienen un sueño tienen que luchar por él!

 

¡Buena suerte Martina!