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La persona, lo primero.

Contigo hasta la meta.

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El Colegio Ayalde está situado en un entorno idílico, rodeado de naturaleza por los cuatro costados. Se respira paz y tranquilidad. Se puede escuchar el trinar de los pájaros, junto con los gritos de alegría de los niños jugando, mientras disfrutan del entorno natural tan bonito que les rodea.

Para salvaguardar esta belleza de naturaleza, los niños han querido hacer su propio espantapájaros, con el que pretenden proteger los productos de la temporada (berzas, cebolletas, espinacas, acelgas, etc.) de su huerto.

Para realizar su confección, los niños se desprendieron de un balón un poco viejo y roto que, cansado de rodar y de pasar de pie en pie, decidió jubilarse, definitivamente, para convertirse en lo que iba a ser la cabeza de un bonito espantapájaros. Además, haciendo acopio de algún palo roto, de las ramas de algún viejo árbol, hicieron lo que iba a ser la estructura central del cuerpo. Entre unos y otros recopilaron alguna ropa, con la que poder vestirle y abrigarle en esas tardes algo frías y húmedas de otoño.

Una vez finalizada la tarea de construcción, se decidió que el espantapájaros ocupara un lugar visible en el patio para así poder cuidar el huerto que con tanto cariño, de vez en cuando, visitan los niños. Durante la jornada escolar el espantapájaros está alegre, acompañado por los juegos y las risas de sus pequeños amigos, los niños de infantil de su querido Colegio Ayalde.