Las rutinas de pensamiento son estrategias cognitivas breves y fáciles de seguir que si se practican con frecuencia y flexibilidad acaban convirtiéndose en la forma natural de pensar.

Consisten en preguntas o afirmaciones abiertas que promueven el pensamiento, para conseguir buenos pensadores con más posibilidades de hacerse cargo de sus vidas, alcanzar sus objetivos, resolver problemas de forma efectiva y usar la información.

 

 

Se trata de integrar en la enseñanza curricular habilidades de pensamiento.

A pesar de que los alumnos en su vida diaria ya utilizan diferentes estrategias de pensamiento, no significa que lo hagan bien, ya que pueden pensar precipitadamente o actuar por impulsos, así que, con las rutinas de pensamiento se persigue enseñar a pensar para que el pensamiento ordinario sea bueno.

Una de las rutinas de pensamiento que se trabajan en infantil es la de “veo-pienso-me pregunto”.

Ésta rutina de pensamiento consta de tres partes fundamentales en las que los alumnos responden a cuestiones presentadas por el docente.

En el primer paso, que es el que responde a “veo”, el docente pregunta a los alumnos lo que ven en una imagen en concreto.

Se trata de observar y no de interpretar.

En el segundo paso, que es el que corresponde al “pienso”, el docente va haciendo preguntas a los alumnos para que se cuestionen lo que ven y lo que interpretan.

¿Qué está sucediendo? ¿Qué piensas cuando observas la imagen? ¿Qué detalles de la imagen te hacen pensar así? El profesor debe animar a los alumnos a apoyar sus interpretaciones con razones.

Ya en el último paso que es el de “me pregunto”, el docente continúa con sus preguntas guía: ¿Qué preguntas te haces después de observar la imagen? ¿Qué detalles de la imagen te han llevado a preguntarte eso?

Las rutinas de pensamiento pueden utilizarse en cualquier momento, tanto al principio como al final de un tema, dando así la oportunidad a los alumnos de aplicar los nuevos conocimientos adquiridos.