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La persona, lo primero.

Contigo hasta la meta.

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Dos madres y antiguas alumnas del colegio, Sofía Calvo y Adriana Doria, lanzaron una llamada de urgencia: hospitales, clínicas y residencias necesitan material y piden colaboración ciudadana para hacer batas de plástico. La respuesta solidaria no tardó en llegar: distintas familias conformaron una red de 200 voluntarios, mayores y niños, que, desde sus casas, han podido organizar una cadena de producción. Un esfuerzo que, en 25 días, se ha materializado en 7.500 batas elaboradas con bolsas de basura y cinta adhesiva.
Para acometer dicha tarea enviaron una serie de recomendaciones, pautas y recursos. Lo más importante, señalaban, es que sean largas, mínimo de 115 cm, y lo acompañaron de un cuadro de tallas y medidas orientativo, además de explicaciones.
De esta forma, con bolsas de basura y cinta adhesiva, las familias se pusieron manos a la obra. Las están haciendo con bolsas de 90×115, pero son difíciles de encontrar. Sin embargo, con creatividad, han encontrado una solución: usar las de 85x105cm (120L), cortar otra en cuatro o cinco trozos y añadir un bajo de 20 cm.
Los centros a los que se ha destinado el material son las Residencia Gallarta, Argaluza, Sopelana, Atsoa, la municipal del Sagrado Corazón de Jesús, Vidalia, Zalla, Conde Aresti, Fundación Miranda, Institución Benéfica del Sagrado Corazón, Asilo de Hermanitas de los Pobres, Hospital de Cruces y Clínica del IMQ.
Es un gesto que nos enorgullece por lo que supone, contribuir dentro de la incertidumbre provocada por el coronavirus, y por ser ejemplo en un centro cuya misión es ofrecer a la sociedad hombres y mujeres dispuestos a mejorarla. Gracias por hacerlo posible.