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La persona, lo primero.

Contigo hasta la meta.

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Ya hemos empezado un nuevo curso y a las aulas de uno y dos años, llegan muchos pequeños con ganas de conocer el colegio.

 

Los primeros días, son muy importantes tanto para los niños como para los padres, ya que en muchos casos supone la primera separación del vínculo familiar durante horas, por eso es primordial que los niños se sientan contentos y seguros.

Desde aquí, nosotras intentamos ofrecerles un ambiente cálido y acogedor, una relación de confianza y seguridad que les permite explorar el entorno, para que poco a poco vayan conociendo su colegio, sus profesoras, sus compañeros, etc. y así, ellos vayan ganando en independencia y seguridad.

 

Hay que tener paciencia y confianza en el colegio, ya que todos los niños acaban adaptándose a él y como ocurre muchas veces, antes de lo que creemos los niños vienen encantados y felices.
Sólo si el niño se encuentra a gusto y seguro en el colegio, se implicará positivamente en el aprendizaje y desarrollo. De hecho, la necesidad de afecto, es una necesidad básica tan primaria como la necesidad de comer o de protección. Los niños precisan una relación estable y continua con aquellas personas que cubren sus necesidades de cuidado, exploración y juego.

Para lograr una mejor adaptación de los niños tenemos algunos consejos. Acompañarle; el niño no tiene que quedarse con la sensación de que le “abandonamos” sino que le acompañamos a conocer el colegio. Despedirnos, no desaparecer. Lo mejor es despedirse bien y explicarle lo que va a suceder. Actitud positiva; tanto los primeros días como los previos, hay que hablarles del colegio, de los profesores y de los nuevos compañeros con actitud positiva. Paciencia y comprensión; cada niño tiene su propio ritmo, esto lo decimos siempre, tanto para empezar a ir al baño solito, como para adaptarse a las nuevas situaciones.

 

Lo fundamental es tener mucha paciencia y comprender el momento por el que están pasando. En definitiva, se trata de implicarnos en sus emociones y que sientan la compañía y el apoyo incondicional de sus padres en los grandes pasos que dan y darán a lo largo de su vida.